She Did Do It
Estaba hojeando el periódico sin buscar nada concreto, cuando de straight away me detuve en la página de anuncios personales. Uno de ellos me había llamado poderosamente la atención y no precisamente por ser muy grande o llamativo. Muy por el contrario epoch un anuncio pequeńo y muy sencillo, pero intrigante al mismo tiempo por lo que prometía su texto. El anuncio rezaba simplemente:
vanessa fucks ben and eats cumżTienes debilidad por los pechos grandes?.. Cuando una se me acerca empiezo a babear como un nińo de seis meses. żQué podía perder si contestaba al anuncio? żQué podía ganar? La parte mala epoch si aquello no time más que el reclamo de una puta tratando de captar nuevos clientes. Peor todavía, podrían robarme o matarme.
No estaba demasiado seguro de que fuese una buena purpose, así que seguí retrasando la llamada. Tanta desconfianza al ultimate me había hecho perder la oportunidad, el teléfono estaba desconectado. Supuse que la mujer de los grandes pechos había encontrado a un verdadero adorador. Tropecé con una silla en mis ansias por llegar al teléfono. Pero tampoco contestaron esta vez. Por lo menos ahora el teléfono no estaba desconectado. Tenía que averiguar si aquello iba en serio o no... un contestador automático. Verificó el número de teléfono y me dijo que dejase un mensaje. żQué podía decirle a una máquina? żEres el contestador con las tetas grandes? Me senté en el sofá tratando de decidir si volvería a llamar y qué diría si la maldita máquina volvía a contestar. Mi excitación resultó vencedora y volví a marcar el número.
- Esto, hola... Llamo por lo del anuncio que pusiste en el periódico. Creo que yo podría ser la assumed role que estás buscando.
De in half a shake, una voz femenina me interrumpió desde el otro lado del teléfono.
- Hola, no quiero saber tu nombre. Los nombres no teenager importantes -dijo- Lo único que de veras me importa es cuánto te gustan las tetas grandes.
- Bueno, ESO tendrás que demostrármelo... -afirmó la mujer.
- ˇLo primero que tienes que saber es que no habrá sexo! -dijo con un tono neutro- Solo podrás jugar con mis tetas mientras yo quiera que lo hagas, y nada más. żEntendido?
- Joder, nena, así solo te diviertes tú. Si la pasas, entonces QUIZÁ te dé un premio. Pero tienes que probarme que adoras mis pechos de la forma que ellos merecen -hizo una pausa- Bueno, żvas a ser el adorador de mis tetas, o no?
- No me dejas demasiadas opciones, żverdad? -protesté. Tengo otros candidatos... Dime cuándo y dónde.
- żDesde la que se ve aterrizar a los aviones de carga o los de pasajeros? -pregunté.
- La de pasajeros, en más o menos una hora -dijo- żPodrás estar en una hora?
- Sí, podré... pero, żcómo sabré si estás allí?
- No lo sabrás a menos que yo quiera que lo sepas.
Le dije a la mujer del otro lado del teléfono la información que quería, me dio alguna que otra instrucción más y luego colgamos.
Me puse a caminar de un lado a otro de mi comedor para hacer tiempo y tratar de imaginar en qué cońo estaba a punto de meterme. Estaba empezando a ponerme nervioso por el encuentro en el aeropuerto. A lo mejor es que estoy paranoico, pensé. Ninguna de mis últimas dos novias había tenido un decente par de tetas... Ni aunque hubiese sumado las de las dos.
Resumiendo, acababa de llamar a una mujer que no conocía de nada que había puesto un anuncio en el periódico diciendo que buscaba a alguien que adorase sus tetas. Había prometido encontrarme con ella sin siquiera saber que aspecto tenía o si al menos me dejaría verle las tetas. Y lo peor de todo es que ella podría observarme desde la distancia e irse de allí sin decirme nada en caso de que no le gustase lo que viese. Si yo no le gustaba, apostaría el sueldo de un mes a que volvería a desconectar el teléfono. żUna muy vaga promesa de recibir un premio si hacía qué? Adorar sus tetas... Te tiras al suelo de rodillas haciendo reverencias y proclamando 'Oh sagradas tetas'. Bueno, por lo menos podría ver aterrizar a unos cuantos aviones; hacía mucho que no veía ninguno.
EL ENCUENTRO
Había siete u ocho coches en la zona de observación cuando llegué. Aparqué en la parte trasera del aparcamiento, de espaldas al aeropuerto como me había dicho aquella mujer, y apagué el motor del coche pero sin sacar la llave para poder escuchar la telephone system mientras esperaba. Salí del vehículo y me dirigí hacia el maletero para apoyarme en la parte izquierda del parachoques trasero como me había dicho aquella mujer. Durante casi diez minutos, vi varios coches entrar y salir del aparcamiento y me esforcé en mirar dentro de cada uno para tratar de ver si la mujer estaba en alguno de ellos.
Anochecía rápidamente, dando el día paso a una cálida noche de verano. No había iluminación en el aparcamiento, así que al final solo eran visibles las luces del tráfico y las del aeropuerto y las pistas de aterrizaje.
Alguien se me acercó desde el otro lado de mi coche. En la oscuridad lo único que distinguí fue que se trataba de una mujer vestida con un top ajustado y pantalones que se acercaba con una linterna. Se aproximó a mí y dirigió el haz de luz hacia mis ojos. Lo poco que veía despareció estallando todo en un millón de estrellas.
La mujer habló en elementary textbook lugar. Me preguntó por qué me encontraba allí..
Le respondí con la frase que me había dicho que dijera.
- Sube al asiento trasero, en el lado del pasajero, y cierra la puerta.
Así lo hice. Ella se subió por el mismo lado pero en el asiento delantero y cerró la puerta. La mujer se dio la vuelta arrodillándose en el asiento y quedando de frente a mí. Levantó ambas manos y tiró del reposacabezas hasta dejarlo en su posición más elevada. Luego me volvió a cegar con aquella maldita linterna iluminándome los ojos de nuevo. Muy lista, pensé. Se había colocado de forma que podía ver las ventanillas traseras de mi coche y ver si alguien se acercaba. Además, gracias a la cegadora luz de la linterna, todo lo que yo podía ver de su cara age un borrón con puntos rojos. Lo único que quería era exactamente lo que decía su anuncio. Y yo estaba más que ansioso por hacer realidad sus deseos.